Intervenciones de los diputados del Frente Progresista Popular Aníbal Ibarra y Fernando Muñoz en
la sesión del 27 de noviembre de 2014.
SOBRE
LA REVENTA DE ENTRADAS
Dip.
Ibarra:
podemos hacer toda una sesión vinculada con la violencia en el fútbol, con las
barrasbravas, con las connivencias que existen con cierta dirigencia y con algunos
sectores de las fuerzas de seguridad.
Esta es una realidad que venimos
arrastrando, en la Argentina, desde hace mucho tiempo, con picos muy fuertes de
violencia. Y ya no sólo entre barrabravas de distintos clubes, sino también con
sectores de barrabravas dentro de los mismos clubes.
Así como hay dirigentes de fútbol que basan
su política en la connivencia con estos sectores, también están los otros –y hemos
tenido ejemplos públicos– que no sólo no concilian ni negocian, sino que tienen
una actitud decidida contra estos sectores que, además, están ligados a nichos
económicos. Y no me refiero sólo a la venta de entradas, sino también a la
explotación de comercios en los clubes, de playas de estacionamiento y demás.
Sería necio desconocer esta realidad.
También sería necio desconocer que ha
habido decisiones políticas y normativas tendientes a dar herramientas para
que, en conjunto, se pueda resolver este problema y puedan correrse estos
sectores violentos y que tengamos, así, una situación distinta a la que hemos
arrastrado durante muchos años.
Sería ingenuo pensar que una ley de este
tipo va a solucionar todos estos problemas.
Porque estamos hablando de venta de
entradas. Pero podríamos preguntar: ¿la violencia es sólo por la venta o
reventa de entradas? De ninguna manera. Excede y por mucho esta situación.
Que alguien diga, entonces, que vamos a
resolver la violencia en el fútbol con esta ley –es más, con cualquier ley–
sería un absurdo. Por lo menos, no tengo esa pretensión. No me engaño creyendo
que con esto vamos a alcanzar la panacea. Pero sí me parece que vamos a dar una
herramienta –una más– muy importante, más o menos o poco importante –esto
dependerá de muchos otros factores– para poder utilizarla contra el negocio de
la reventa, que mueve mucho dinero, muchos intereses y que, a veces, también
genera violencia.
Esta ley que estamos analizando no es ni
más ni menos que esto: brindar una herramienta que después podrá ser bien
utilizada u olvidada, como tantas otras que se han dictado. Pero no es mi idea,
por lo menos, que con esto se vaya a solucionar toda la problemática. Esto
depende de muchos otros factores: de la política, de las leyes, de las dirigencias
de fútbol, de los eventos deportivos y de las fuerzas de seguridad.
Es muchísimo el trabajo que hay que hacer.
A nosotros hoy nos toca sancionar una ley que brinda una herramienta más en
esta pelea con la cual muchos también están comprometidos. Porque no podemos
poner a todos en la misma bolsa. Así como hay dirigentes que están en
connivencia con estos sectores que también lucran y hacen negocios con estos
sectores, hay otros que no.
Entonces, bienvenido sea el hecho de
brindar estas herramientas. Después veremos quiénes las utilizan bien, quiénes
las olvidan o quiénes siguen en los negocios. Pero no sancionar nada y no decir
nada, me parece que no es la mejor política.
Vamos a acompañar este proyecto de ley y a
proponer algunas modificaciones en particular. Si usted me permite, las puedo
hacer ahora o después. En el artículo 1°, que se refiere a la reforma del
artículo 91, propongo que se agregue “con fines de lucro” luego de la frase
“quien revende por cualquier medio”. Propongo esto, porque me parece que eso precisa
y evita caer con una sanción a aquellos que, por otras circunstancias, pueden realizar
esta actividad. Entonces, que se agregue “con fines de lucro”…
La otra propuesta es que se reduzca de
veinte a diez días de arresto como máximo. Estas son las dos propuestas en
particular para el artículo 1°.
Dicho esto, vuelvo
a repetir que vamos a acompañar la sanción de esta ley sin pretender decir con
esto que vamos a solucionar la violencia en el fútbol, pero sí brindar una
herramienta más para esa pelea.
RELOCALIZACIÓN DE LAS PERSONAS QUE VIVEN SOBRE
EL CAMINO DE SIRGA
Dip.
Muñoz:
Por un lado, quiero saludar el acuerdo que hubo para la votación de esta ley
después de seis años del fallo de la Corte Suprema en la causa Mendoza, por la que
se ordenó a Nación, Provincia y Ciudad remediar las consecuencias de la contaminación
del Riachuelo y, sobre todo, la relocalización de las personas que viven sobre
el camino de Sirga.
Estos días estuve consultando un informe de
Acumar –el Diagnóstico de Salud Ambiental– en el que, entre otras cosas, se
dice que el 25 por ciento de los chicos –se refiere puntualmente al muestreo
que se hizo sobre la Villa 21-24 del camino de Sirga– tienen plomo en sangre
por encima de los valores de referencia. O sea que la solución debe ser
urgente.
Si bien estamos de acuerdo con el consenso
al que se llegó para votar esta ley y celebramos el trabajo que hicieron los
diputados y diputadas para encontrar una solución definitiva, quiero mencionar
dos ejemplos del atraso que hay tanto en la Villa 26, como en la 21-24.
En el caso de la Villa 26, en la cual sus
habitantes son los que están más en riesgo, está asentada integralmente sobre
el margen del Riachuelo. Están censadas para el traslado poco más de 215
familias, a raíz de un amparo de 2009. La Justicia ordenó la licitación y construcción
de viviendas sobre dos terrenos que ya fueron asignados anteriormente. Me parece
que esos terrenos son de 2005; los contratos se firmaron para iniciar las obras
en 2010. Cuando la gente del Ejecutivo del área de Vivienda estuvo en la
discusión del presupuesto, lo charlamos con ellos y lo planteamos, pero recién
el mes que viene se van a entregar 124 viviendas de Luzuriaga. Falta
relocalizar más de la mitad de la Villa 26 en dos obras que tienen fechas
inciertas.
Es importante advertir que, mientras el
Legislativo busca los consensos para dar una solución definitiva a este
problema, muchas veces el esfuerzo que se pone en las comisiones para lograr el
acuerdo caen en saco roto, porque el organismo ejecutivo –en este caso, el IVC–
demora la relocalización.
En el caso de la Villa 21-24, es más grave
porque son más de 1800 viviendas y, en el caso de los predios de la ex fábrica
Mundo Grúa, la obra está parada por una situación judicial de la empresa. Si
bien hay alrededor de 300 viviendas para construir, apenas se estaría
cumpliendo con el 50 por ciento.
Por eso hacemos un
llamado de atención, ya que entre la resolución legislativa, la votación de una
ley con un importante consenso y la solución del problema ambiental y habitacional
de las familias que viven a orillas del Riachuelo hay un bache profundo que tenemos
que controlar, que tiene que ver con que el órgano ejecutivo, el IVC, cumpla
esta vez con los plazos correspondientes. (Aplausos).
DISCUSIÓN
SOBRE EL SALARIO DE LOS LEGISLADORES
Dip.
Ibarra:
me parece que estamos en una discusión esencialmente política, porque en
definitiva reconocieron que este proyecto no altera –lo cual era obvio– la economía
de la Ciudad de Buenos Aires, ni tiene un impacto ni siquiera mínimo en términos
de relevancia sobre el presupuesto de la Ciudad. Reitero, no es económico; en cuanto
a envergadura económica, cero.
Acá estamos en una discusión esencialmente
política. Quienes plantean la reducción al nivel que sea presentan esa posición
como revolucionaria, como de altísimo grado de sensibilidad social; es decir,
de un lado están los sensibles sociales y del otro los perversos capitalistas
que carecemos de sensibilidad social.
Señor presidente: la verdad es que más que
revolucionario, me suena funcional a la antipolítica, porque después esas
posiciones no las reflejan los medios barriales o las FM dirigidas por
cooperativas, sino las grandes empresas económicas que dirigen los medios y que
quieren una política debilitada.
Reitero, son funcionales a la antipolítica
de los grandes medios, porque ante un estado debilitado, ante la política
debilitada, y ante la Legislatura y los parlamentos debilitados, después
manejan ellos. Entonces, muy lejos de ser revolucionarios están siendo funcionales
a los grandes capitalistas que, en definitiva, manejan los medios y los
intereses económicos para luego conducir los procesos por sobre las políticas y
los parlamentos. En definitiva, para estar acá la política necesita de votos y
ellos solo necesitan del paquete accionario. Ahora bien, después reflejan esas
posiciones.
¿Desde cuándo la sensibilidad social surge
de un bajo sueldo en una Legislatura? Esto es un disparate, señor presidente.
En todo caso, la sensibilidad social viene de concepciones políticas e
ideológicas que defendemos. Y por supuesto que tenemos que discutir –y en
general lo hacemos en esta Legislatura sin éxito– cómo mejoramos muchas de las
cosas. Por ejemplo, aquí se habló de sueldos de maestros, de sueldos del sistema
público, de inversión social, de viviendas. Por cierto, ahí tenemos
diferencias.
Aquí está la discusión acerca de la
sensibilidad social, pero no es la discusión de un sueldo que, en definitiva,
garantiza una nota de la antipolítica, sino de los que quieren la política maniatada
para después conducirla desde los grupos económicos. A esto obedece esta posición,
por más revolucionaria que se diga.
Si estuviéramos hablando de sueldos
ofensivos para cualquier sociedad, sería otra cosa, pero no lo es. Luego
podemos discutir si es mucho, poco o más o menos; no estamos en estos términos.
Después nos corren desde el lugar de la
escuela pública. Respeto mucho a todos los que deciden familiarmente enviar a
sus hijos a donde se les ocurra, porque son decisiones personales y familiares.
Tampoco de aquí sale la concepción de la defensa de la escuela pública. ¡Es un
mentira! Digo esto por haberme formado desde la primaria a la universidad en la
educación pública; también mis hijos se formaron en la educación pública desde
la primaria hasta la universidad. No me van a correr con esto. En realidad, no
me importa si hay otro legislador, muchos o pocos que tienen otra decisión, ya
que es personal. La sensibilidad por la escuela pública no surge de aquí. ¡Es
mentira! Lo mismo ocurre con la salud pública. Y lo digo con tranquilidad,
porque siendo jefe de Gobierno tuve a mi hijo –ahora el del medio, en ese
entonces el menor– internado en terapia en un hospital de la ciudad. Tampoco me
van a correr con esto.
En definitiva, me resulta patética esta
discusión y bienvenida sea, porque también estamos discutiendo de política.
Seguramente vamos a pensar diferente con el oficialismo acerca de muchas estas
cosas que discutimos permanentemente y que queremos hacerlo, pero no lo
hacemos.
Aquí sí están los posicionamientos
políticos e ideológicos. Pero, venir a discutir un peso más o un peso menos de sueldo cuando
tiene cero impacto en el presupuesto de la ciudad, cuando no son niveles
ofensivos y cuando se frotan las manos los paladines de la antipolítica para arrodillarnos a los
partidos políticos para manejarnos desde atrás, no cuenten conmigo para eso.
(Aplausos).

