Marcha
atrás en el voto electrónico: “Esto es el símbolo de la improvisación mezclado
con una clara intencionalidad política”
Intervención
del diputado Aníbal Ibarra en la sesión sobre voto electrónico (texto completo)
Señor presidente: venimos de un proceso en
el que escuchamos muchísimas veces cómo un gobierno iba a ser un ejemplo de
modernización, en el que se iban a transparentar los procesos electorales, se
iba a terminar con la influencia de los aparatos partidarios en los comicios y
se nos presentaba a la boleta única como una muestra de esa política moderna.
Al poco tiempo, doblaron la apuesta y
dijeron que, además de la boleta única, iban a incorporar tecnologías. Sobre la
modernidad anunciada, más modernidad: tecnología y boleta única en la Ciudad de
Buenos Aires. Esta era la nueva política, y resulta que ahora nos quedamos sin
boleta única y sin tecnología.
Debo hacer un mea culpa porque nosotros
atribuíamos a procesos de improvisación el Metrobús en Cabildo –destruyendo un
boulevard en el que se había gastado mucha plata– y otras obras en Chacarita y
en Pompeya. Comparado con esto, eso parece una planificación extrema, porque es
el símbolo de la improvisación mezclado, también, con una intencionalidad
política por la que someten a la sociedad a los vaivenes de una interna electoral.
No nos tiene que sorprender una interna.
Todos los partidos, los espacios políticos y los frentes las tenemos. Ahora
bien, cuando trasladamos esa interna a la sociedad, le hacemos gastar dinero.
Si además anunciamos a los cuatro vientos el sistema del voto electrónico
–tengo una publicación que dice: "el Jefe de Gabinete Porteño garantizó
que el voto electrónico es muy fácil y que habrá urnas de prueba"–, ya no
creemos más en las garantías, porque no parece ser muy fácil y lo referente a
las mesas de prueba antes de las elecciones terminó.
Esta es la situación a la que nos
condujeron. Y uno podría decir: "le pusieron voluntad política a
esto". ¿Le pusieron voluntad política cuando la ley de diciembre de 2013
decía que debía reglamentarse en 120 días? Aclaro que, de acuerdo con el Código
Civil, son días corridos. Se excedieron en meses –no en días– en la
reglamentación.
Con "onda", les pido que le digan
al Ministro de Gobierno, Monzó, que se dedique a trabajar como Ministro de
Gobierno, porque se la pasó viajando por la Argentina para llevar la
candidatura del Jefe de Gobierno para la construcción nacional y se olvidó de pensar
y de reglamentar las PASO y la boleta única. Lo hubieran puesto como
"ministro de relaciones interiores" y, de esta manera, hubiéramos
tenido un Ministro de Gobierno que se ocupara de esto. No se ocupó de esto. Si
se ocupó de la candidatura a presidente, allá él; pero nos metió a todos en un
brete.
La reglamentación se atrasó. Después,
apareció el llamado "voto electrónico". Hace pocos meses sostuvieron
esto. Si mal no recuerdo, el 11 de enero, en una audiencia ante el Tribunal
Superior en la que nos convocaron a todos los partidos, el oficialismo dijo que
se iba a sostener el llamado "voto electrónico". Después dijeron que
no era "voto electrónico"; sostuvieron “las tecnologías”, pero el
Tribunal Superior falló; pero siguieron. Avísenle pronto al Tribunal Superior,
porque se “cargaron” a un presidente del Tribunal Superior. Por esto el pobre
Casás renunció, pero ahora volvemos todo para atrás. Avísenle. Plata, tiempo,
falta de reglamentación. Dijeron que iban a hacer una cosa, pero no lo hicieron
y se “cargaron” a un presidente de un tribunal; pero ahora dicen: “no
llegamos”. ¿Cómo “no llegamos”? No. Dicen: “no llegamos”. Pero si no llegamos a
la tecnología, vamos por la boleta única. Pero para eso tampoco tienen tiempo.
Y la boleta única estaba desde diciembre de 2013, porque se votó acá. Yo estuve
buscando y vi que en Córdoba tardaron nueve meses en la preparación de la
boleta única, de la cual ahora no tendríamos ni siquiera diseño. Por lo tanto,
nuevamente sería una doble responsabilidad. La verdad es que nos conduce la
improvisación y la intencionalidad, porque también es cierto que pensaron que
era una interna con un solo candidato, pero después apareció la cuestión de género
y las cosas se complicaron. Ahora bien, no lleven a la sociedad detrás de sus
necesidades y conveniencias. Y esto lo digo con la tranquilidad de que cuando
se realizó la audiencia en el Tribunal Superior, yo dije: “Señores, esto es
torcer la boleta única”. Si los informáticos nos dicen que en la pantalla no
entran todos los candidatos, entonces compren pantallas de 50 pulgadas, pero la
verdad es que no es un problema nuestro y la ley dice otra cosa. Ahora dicen
que van a suspender el sistema en las PASO, la tecnología y la boleta única. ¿Y
solamente va a ser para las PASO? ¿Vamos a empezar un proceso electoral con un
sistema y terminarlo con otro? En el medio, no hay solamente una cuestión de
decisión política o una ley, sino una licitación de 245 millones de pesos, que
no sabemos cómo va a terminar. La verdad es que es mucho. Hoy venimos a reparar
lo que fue la improvisación “Duran Barba”. Claro, no importa: vendan
modernidad, difundan boleta única, más tecnología; vamos para allá. ¿Sabe qué,
señor presidente? La realidad en un momento se nos para enfrente. Y ahora no se
llega a nada de todo eso que se anunció: ni tecnología, ni modernidad, ni
boleta única y tenemos una licitación en marcha. Además, en unas horas vencen
los plazos para las listas de candidatos. Con lo cual, si utilizáramos la
boleta única, no tenemos ni diseño y tenemos candidatos sin sistema electoral.
Esto sería doblemente desprolijo. Entonces, el oficialismo nos llevó a esta
situación, que además fue advertida. Realmente, equivocaciones puede haber
muchísimas y todos las tenemos, pero esto era obvio y previsible: se quería
implementar un sistema electoral nuevo con tecnología en un par de meses en la
Ciudad de Buenos Aires. ¿Tenemos idea de cómo fue en Salta? Allí se tardó en
implementar el sistema durante tres elecciones. Empezaron un poquito en el año
2009; en el año 2011 se llegó al 33 por ciento –creo que en el distrito San
Lorenzo–, y recién en el 2013 se llegó al 100 por ciento; es decir, se fueron
corrigiendo los errores. Acá no: hagamos todo en un par de meses y listo. Pero
no llegamos. La verdad es que podría haber habido por lo menos una referencia
diciendo: “improvisamos”, “nos equivocamos”, “nos fuimos de mambo”; no sé,
utilizando la terminología que quieran. Pero nos llevaron a toda la sociedad
detrás de una modernidad que nunca existió y de una gran improvisación –cuando
no intencionalidad–, para corregir intereses o conveniencias de la interna.
Nosotros vamos a acompañar este proyecto. Simplemente, es necesaria la
reparación de tamaña improvisación, porque por encima está el derecho del voto
de la sociedad.
Realmente, la boleta única debiera haber
sido preparada para aplicarse en estas elecciones PASO; tampoco lo hicieron y
ahora sería prácticamente imposible con el riesgo de entorpecer y hacer
equívoco el voto de la sociedad que tenemos que cuidar. No me gusta esta sesión
y no me gusta tener que votar en una suerte de embudo, porque no nos dejaron
otra opción. Existe una ley de más de un año que no la reglamentaron, no la prepararon
e incorporaron tecnología y no tuvieron la alternativa del papel que era lo
votado. Ahora, a algunas horas de la presentación de los candidatos tenemos que
cambiar el sistema, no sé si llamarlo papelón o improvisación; no importa. Esto
es lo contrario de lo que se anunció acerca de la modernidad y la
planificación. Creo que todos tenemos que reflexionar. En el acto electoral, no
podemos llevar de las narices a la sociedad y después decirles que giraremos
180 grados para ir hacia otro lado.
