Aníbal Ibarra conversó
con los lectores de ‘La Nación’ y también presentó sus propuestas para la
ciudad, en el ciclo con lectores. Elecciones
2015.
Aníbal Ibarra: "Nuestro error es hablarles más a los propios
que a la ciudadanía"
El
precandidato a jefe de gobierno porteño reafirma su pertenencia al FPV, pero al
mismo tiempo marca diferencias con otros sectores internos; cómo le impacta el
caso Cromagnon
A los 57 años, Aníbal Ibarra desafía los
pronósticos de quienes lo consideraban un "muerto político". En plena
campaña para volver a la Jefatura de Gobierno porteño, cargo del que lo
expulsaron luego de la tragedia de Cromagnon, luce lleno de optimismo y
vitalidad. Para dar muestra de esa energía, saca su iPhone y comparte el
registro de una aplicación que atestigua que esta semana corrió 10 kilómetros
en 1 hora y 21 segundos. Sonriente y amable, cuenta además que juega al fútbol
dos veces por semana.
Quizá gracias a ese entrenamiento, no se
incomoda cuando uno de los lectores de La
Nacion convocados para entrevistarlo abre la ronda de preguntas con una
consulta directa y a los tobillos.
-¿Le
molesta que la precandidatura de Mariano Recalde cuente con el apoyo de todo el
gobierno nacional?-,
indaga Agustín Rotsztain, 21 años, estudiante de comunicación de la Universidad
de Belgrano (UB).
Ibarra, que apenas llegó a la Redacción de
LA NACION saludó uno a uno a sus entrevistadores ocasionales y se aprendió sus
nombres, responde sin inquietarse.
-Podemos decir que hay una preferencia por
Recalde. No me parece mal. Es bueno que haya varias opciones. En las últimas
elecciones cometimos el error de ir con un solo candidato, mientras que otra
fuerza como UNEN atrajo al electorado con una PASO. Yo trato de llegar a la
mayor cantidad de gente. No hay que encerrarse, hay que tratar de abrir. El que
se encierra tiene un techo muy bajo.
Desde el momento en que decidió, junto con
Carlos Heller, armar una lista propia para la Legislatura, Ibarra supo que iba
a tener que arreglárselas solo. Uno de los siete precandidatos a jefe de
gobierno porteño por el Frente para la Victoria, su estrategia no es esconder
esas diferencias de criterio con la Casa Rosada, sino destacarlas. En esa línea
dirá que el divorcio entre el kirchnerismo y el electorado porteño radica en
aciertos ajenos, pero también en equivocaciones propias. "Nuestro error es
hablarles más a los propios que a toda la ciudadanía", dice.
El actual legislador vuelve a mostrar sus
diferencias con el presidente de Aerolíneas Argentinas cuando Agustín le
repregunta por las supuestas ventajas con las que compite Recalde. "¿No es
una lucha despareja? Porque él cuenta con muchos más recursos", se la deja
picando.
-No, porque no sé cuánto de eso se traduce
en votos. Sí me parece que hacia adelante habría que regular que la publicidad
institucional para que también sea considerada parte de la campaña, porque si
no? En todo caso, prefiero arrancar como punto que como banca.
Minutos más tarde, hay lugar para otra
diferenciación. Tras destacar la gestión en Aerolíneas Argentinas, uno de los
ejes de la campaña de Recalde, Ibarra dice que él prefiere hablar de otros
temas: "Yo voy a discutir con la sociedad subtes, viviendas, educación,
seguridad, eso es lo que le interesa al porteño. Después cada uno vendrá con lo
que ha gestionado".
Sofía Barruti, 21 años, estudiante de
Comunicación Periodística de la Universidad Católica (UCA), aprovecha el pie y
le pregunta sobre su gestión en el gobierno de la ciudad:
-¿Qué
hiciste en Salud y en Educación, y cuáles son tus propuestas hoy?
-Está bien formulada la pregunta, porque yo
fui jefe de gobierno. Si yo dijera "hay que construir subtes", pero
no hubiese construido nada, no sería creíble. Hoy el presupuesto de la ciudad
es de 10.000 millones de dólares. Cuando fui jefe de gobierno, el promedio era
de 3000 y después del 2001 bajó a 800. En ese contexto construimos 24 escuelas
y creamos las primeras escuelas bilingües y plurilingües en la ciudad. Después
de la crisis de 2001 la ciudad estaba llena de baches, pero subimos las becas
escolares, porque si perdíamos a los jóvenes no los recuperábamos más. Además
hicimos un programa de deserción cero para recuperar a los que habían
abandonado y vinieron 4000 jóvenes a terminar el secundario. Hacia adelante,
propongo un shock de construcción de escuelas, no puede haber chicos que queden
sin vacantes.
-¿Y
en salud?- lo corre Sofía.
-Es central la prevención. Porque cuando
llega la enfermedad hay que gastar en remedios. Es muy difícil hacer prevención
desde los hospitales, porque son lugares de alta complejidad, los turnos se
demoran y son referencia para muchos habitantes del conurbano. Nuestros
hospitales no dan abasto. Hay que construir muchos centros de salud, que son
como hospitales chiquitos que están cerca de los ciudadanos, donde no se
atiendan cuestiones de alta complejidad.
-¿Habría
que coordinar mejor con el gobierno de la provincia para que los porteños se
atiendan en la ciudad y los bonaerenses en la provincia?- repregunta Sofía.
-La ley de salud de la ciudad y la
Constitución porteña marcan que se atiende a todos los ciudadanos por igual.
Puede haber mejoras administrativas, pero no podemos restringir la atención
sólo a los de Capital. Los vecinos de la provincia deberían tener mejores
lugares para atenderse, es injusto que tengan que viajar dos horas para
atenderse en la ciudad, pero eso es un tema de la provincia.
El eje de la entrevista cambia cuando
interviene Micaela Di Julio, 23 años, vecina de Almagro e integrante del Centro
de Opinión Pública de la UB.
Usted
fue fiscal. ¿Cómo va a hacer para investigar el narcotráfico en las villas?-,
le pregunta.
-Es complejo. Las bandas se instalan en
lugares donde se manejan con sus propias reglas. Puede ser en una villa o en
Nordelta. Hay que hacer un gran esfuerzo con los centros de prevención para
romper con el círculo en el que están metidos los jóvenes que caen en la
adicción, darles perspectivas, desarrollar tratamientos prolongados. El combate
al narcotráfico hay que encararlo en conjunto con el gobierno nacional, porque
es un delito federal.
Germán, un empleado administrativo de 40
años, está preocupado porque en su barrio, Villa Crespo, los cartoneros suelen
revolver las bolsas de basura y dejar la calle muy sucia. -¿Cuál es su propuesta para remediarlo?
-Tengo un respeto por el medio ambiente y
la necesidad de cuidarlo. A casa vienen una vez por semana recicladores urbanos
y se llevan todo lo que nosotros separamos. Con la basura orgánica hacemos
compost y la enterramos en el jardín de casa. Pero esto no puede quedar librado
a la decisión individual de cada ciudadano. El Estado tiene un rol central en
promover esa conciencia. La recolección es hoy el servicio que más les cuesta a
los porteños. Nos está costando un 7,3% del presupuesto, alrededor de 6500
millones de pesos. Es carísimo y no vemos resultados. Hay que impulsar lo que
yo llamo las tres R: reciclado, reutilización y reducción de la basura. Porque
si no, no hay solución.
-¿En
qué se diferencia su propuesta de la lista más cercana a la Casa Rosada?
-Quiero hablarle a todos los sectores,
incluso a los que no nos han votado. Quiero romper el techo que tenemos. Macri
no va a ser candidato a jefe de gobierno y Cristina no va a ser candidata a
presidenta, lo que permite discutir la ciudad de Buenos Aires desde otro lugar.
Votemos por la ciudad de Buenos Aires y no por lo que pensamos de otras cosas.
Lo que hicimos con Taiana y con Heller tuvo que ver con esa mirada más amplia.
-El
kirchnerismo tiene menos votos en la ciudad que en el resto del país. ¿Por qué?
-El voto de la ciudad es un voto complejo,
con distintas vertientes. No se vota sólo por la gestión. Se vota mucho por
cuestiones nacionales. También influyen errores nuestros y virtudes ajenas, que
hicieron que al gobierno le cuesta hacer pie en este distrito y que a Macri le
vaya bien.
-¿Cuáles
son los errores propios?
-Ante cualquier resultado electoral no hay
que enojarse con la sociedad. Cuando no te votan, no te podés enojar. Muchas
veces tenemos la tendencia de hablarles a los propios. No hay que hablarles a
los propios. Yo quiero debatir con aquel que no nos ha votado. Hay que poder
discutir la ciudad de Buenos Aires. Nuestro error es hablarles más a los
propios que a toda la ciudadanía.
La entrevista avanza y aparece el tema más
delicado, el de la tragedia de Cromagnon, que determinó la salida de Ibarra de
la jefatura de gobierno porteño, en marzo de 2006.
-¿Se
exime de toda responsabilidad?-, lo encara Sofía.
-Siempre dije que uno es responsable de lo
bueno y de lo malo de lo que pasa durante su gestión. En el caso Cromagnon hubo
una manipulación fenomenal de una tragedia tremenda. El objetivo fue quedarse
con un gobierno y tuvieron éxito. Mucha gente asocia Cromagnon con corrupción y
con Ibarra. Hubo muchos condenados por la causa Cromagnon. Sólo tres no fueron
condenados por corrupción, que son los funcionarios de la ciudad. Sin embargo,
ese relato se instaló en la política. No se puede tratar de sacar ventajas de
una tragedia. Volvió a pasar con el tema Nisman. A las 48 horas, muchos decían
que era un homicidio y que la responsable era Cristina.
Agustín le recuerda que la primera en
lanzar hipótesis sobre la muerte del fiscal fue la propia Presidenta. Ibarra vuelve
a tomar distancia: dice que no era conveniente opinar en pleno proceso
judicial. Pero justifica la actitud de Cristina. "Le estaban echando la
culpa, fue casi un acto de defensa".
-Remitirse a su gestión en la campaña no es
una forma de recordar Cromagnon-, repregunta minutos después Sofía.
-Está bien que lo recuerden, cómo vamos a
olvidar la peor tragedia por causas no naturales que tuvo la ciudad. Siempre di
la cara y la voy a seguir dando. Ocurrió durante mi gobierno. Pero otra cosa es
la manipulación política.
-¿Pero
no hace una autocrítica?-, se suma Agustín.
-Sí?, a ver. Nosotros echamos a todos los
inspectores un año antes, no después, porque era un área donde había mucha
corrupción. La legislación era obsoleta y absurda: si se hacía un recital en la
calle o en un club se requerían todo tipo de permisos. En cambio, si era en un
local como Cromagnon no se exigía nada, no tenían que pedir autorización ni
permiso. Entonces uno no se enteraba. Mi gobierno no cambió esa legislación, es
cierto. Regía hacía 30 años y no lo había cambiado ningún gobierno, ni tampoco
los legisladores que después levantaron la mano para echarme.
Micaela lo trae de nuevo a la actualidad.
Le pregunta por el acuerdo entre la UCR y Pro. Ibarra aprovecha para cuestionar
a Martín Lousteau, otro de los rivales con los que competirá el kirchnerismo .
"Hoy es opositor, pero en agosto va a estar con Macri en las PASO, por lo
cual ECO es casi una colectora de Pro", lo fustiga.
La entrevista supera la hora de duración,
pero Ibarra se muestra bien predispuesto. Sólo advierte, entre risas, que le
prometió a su mujer que volvía a cenar a su casa. LA NACION consulta la última
pregunta con los lectores: "¿Quién es el candidato a presidente de
Ibarra?".
Como en toda la tarde, el entrevistado no
esquiva la consulta. "Mi candidato será el que gane las PASO del Frente
para la Victoria. Mi precandidato es Jorge Taiana. Hay muchos otros
precandidatos. Si Scioli gana las internas, será el candidato".
POR EL REGRESO A LA JEFATURA
ANÍBAL IBARRA
FPV
A los 57 años,
intenta recuperar el cargo de jefe de gobierno, que ocupó entre 1999 y 2006,
cuando fue removido tras la tragedia de Cromagnon. Desde 2007 es legislador de
la ciudad, siempre en alianza con el kirchnerismo. Hoy es uno de los siete precandidatos
del FPV.
De izquierda a derecha: Agustín Rotsztain, Estudiante de Comunicación,Edad:
21 años - Sofía Barutti, Estudiante de Periodismo,Edad: 21 años - Micaela Di
Julio, Centro de Opinión Pública, Edad: 23 años - Germán Perelló, Administrativo,
Edad: 40 años