➽ Decir
que hay un 20% de posibilidades de que Santiago Maldonado esté en Chile es,
antes que nada, perverso. Es suponer que hace más de dos meses está escondido y
decidió cortar toda comunicación con su familia sin importarle que sufran, que
lloren, que se angustien o que lo piensen muerto. Es revolver el dolor de esa
familia, es ser insensible, es deshumanizarse. Lo dijo Carrió sin inmutarse y
sin tener costos por eso.
Tal vez el problema
no sea ella, tal vez el problema seamos nosotros, una sociedad que mira para el
costado y esconde en la grieta un desaparecido en medio de una represión
estatal.
Aníbal Ibarra
