➽ Argentina está sometida a un estado de
excepción
Hace poco más de dos años estamos viviendo tiempos
peligrosos para el ejercicio de los derechos, para el reclamo y la protesta y
para opinar públicamente de forma crítica hacia el gobierno. Son peores aún
para defenderse de las injusticias llevadas adelante por miembros del Poder
Judicial.
DENUNCIAMOS QUE LA ARGENTINA ESTÁ SOMETIDA A
UN ESTADO DE EXCEPCIÓN
ORGANISMOS DE DDHH
Acudiremos como hace cuarenta años a
organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos
Los organismos de derechos humanos queremos
manifestar nuestra profunda preocupación por la actual situación del país en la
que advertimos la aplicación de políticas económicas que perjudican a las
grandes mayorías y cuya aplicación el gobierno sólo puede garantizar con
persecución y represión.
Es innegable que desde hace poco más de dos
años estamos viviendo tiempos peligrosos para el ejercicio de los derechos,
para el reclamo y la protesta y para opinar públicamente de forma crítica hacia
el gobierno. Son peores aún para defenderse de las injusticias llevadas
adelante por miembros del Poder Judicial.
Denunciamos que la Argentina está sometida
a un estado de excepción permanente que permite el atropello y la violación de
los derechos del pueblo.
Denunciamos que, a la luz de los
escandalosos e ilegales procesos judiciales que se llevan adelante contra
importantes dirigentes de la oposición política, es el propio Estado de derecho
el que está en peligro: inversión de la carga de la prueba, vulneración del principio
de inocencia, condena sin juicio previo, abuso y distorsión de la prisión
preventiva, doble estándar en el acceso a la justicia y violación sistemática
del debido proceso son las herramientas de persecución que utiliza la justicia.
Denunciamos que la complicidad de los
grandes medios no alcanza para ocultar la crisis económica, ni el
endeudamiento, ni los despidos, ni el desmantelamiento de políticas públicas de
inclusión.
La realidad nos angustia pero a la vez nos
exige continuar haciendo frente a tantas injusticias. Seguiremos reclamando la
libertad a los presos y presas políticas y la independencia de la justicia.
Seguiremos denunciando el avance de la violencia institucional, incrementada
con la aplicación de decretos que otorgan a las Fuerzas Armadas actuar en
asuntos de seguridad interior. Seguiremos denunciando los casos de gatillo
fácil y la militarización de zonas de frontera, y territorios habitados por las
comunidades originarias. En este sentido seguiremos denunciando la persecución
al pueblo mapuche en la Patagonia y la criminalización de la protesta en todo
el territorio argentino.
Denunciamos también las políticas
económicas de miseria promovidas por el gobierno nacional y estaremos alertas,
acompañando cada uno de los reclamos y las protestas en defensa de nuestros
derechos.
Por lo tanto, los organismos de derechos
humanos acudiremos como hace cuarenta años a organizaciones internacionales de
defensa de los derechos humanos. Volveremos a llevar nuestra voz a las Naciones
Unidas, a la OEA, al Vaticano y al Parlamento Europeo. En nuestro país nos
reuniremos con las iglesias, las representaciones diplomáticas y los miembros
de la Corte Suprema. Asimismo convocaremos a los representantes de Bloques
parlamentarios, a las centrales sindicales, a los dirigentes de los movimientos
sociales a defender de manera irrestricta el sistema democrático.
