Eso y no otra cosa es el incalificable
ataque a la oposición, haciendo el centro en su sector más consecuente y
numeroso: el Kirchnerismo y su referente la ex Presidenta Cristina Fernández de
Kirchner.
Pero el recrudecimiento del proceso de
demolición de la democracia, que comenzó el primer dia del gobierno de Macri,
se reanuda con fuerza afectando a toda la sociedad: es muy difícil sobreestimar
el carácter represivo y antinacional del decreto presidencial que cambia la
doctrina de las FFAA burlándose del congreso y de las leyes que refundaron las
instituciones de la república hace 35 años y amenaza con utilizar a los
militares para reprimir a su propio pueblo mientras nos ata a la política y el
dispositivo militar que montó EEUU para la región y que se maneja desde el
despacho del energúmeno del Norte, Donald Trump.
Mientras la utilización de jueces y
tribunales obedientes y venales para perseguir y encarcelar opositores llega a
límites insostenibles en Jujuy martirizando y poniendo en riesgo la vida de
Milagro Sala y sus compañeros, en el siniestro recinto de Comodoro Py se montan
operativos con el sello nítido de los servicios de inteligencia.
Detenciones arbitrarias con el objetivo de
intimidar y arrancar confesiones y autoinculpaciones bajo presión; empresarios
de la familia del presidente y sus socios que actúan primero de acusados para
inmediatamente ser convertidos en “arrepentidos” y sin solución de continuidad
en denunciadores de presuntos delitos de extorsión de los que habrían sido
víctimas, cuando todos saben que son la flor y nata de la Patria Contratista de
donde proviene el propio Presidente y que están embarrados por la corrupción de
la obra pública de todas las épocas empezando por la época de plomo y sangre de
la dictadura donde muchos de ellos iniciaron sus fortunas.
La condena en primera instancia a Amado
Boudou es presentada por el gobierno como el signo de la nueva época que se
inicia; y creo que lo dicen de verdad: es una sentencia sin pruebas, basada en
las denuncias de arrepentidos y en suposiciones, que impone una pena en el
límite máximo de lo que corresponde al delito que se imputa, que decreta la
muerte política de una figura importante al inhabilitarlo de por vida y que lo
encarcela inmediatamente sin que haya sentencia firme ni riesgo procesal.
La fuente del consenso social que pueda
tener esta condena proviene, no de su justicia, sino del meticuloso y
prolongado proceso de demolición y estigmatización de su figura por los medios
durante años, en venganza porque estatizó los fondos de pensión y terminó con
el curro escandaloso de las AFJP.
Ese es el futuro que nos espera a los
opositores si caemos en las garras del autoritarismo del neoliberalismo y sus
jueces y tribunales de la nueva inquisición.
No hay duda que la conducta de los que
gobiernan apunta a eliminar a la oposición, demostrar que nadie más que la
derecha puede gobernar el país y que solo puede haber una oposición que se
parezca a ellos. Y puestos en ese camino no cabe duda de que a la ex presidenta
la amenazan nuevas y espectaculares acusaciones, intentos de proscripción y de
encarcelamiento.
El cuadro se podría resumir así: el blanco
del ataque es Cristina y el Kirchnerismo, los dirigentes sindicales y del
movimiento social que no pactan ni se entregan y los defensores de los derechos
humanos. La victima es la democracia, o sea la sociedad entera.
Sé que es difícil creer en esto. Que a 35
años haya quienes intenten apagar la democracia, terminar con el estado de derecho y
destruir las conquistas sociales y el ingreso popular, para peor con algunas
posibilidades de éxito. Pero esta es la cruda realidad con que nos enfrentamos
y hay que mirarla de frente: no habrá 2019 para el campo popular si esas
nefastas intenciones se abren paso.
Pero hablamos de crisis política porque el
escenario tiene otros componentes centrales:
Una polifonía de conflictos sociales y
resistencia popular creciente; una fuerte tendencia a la unidad de la verdadera
oposición y un despertar latinoamericano que ya dio frutos maravillosos en el
triunfo de López Obrador en México y que promete nuevos con la heroica batalla
de Lula y el PT en Brasil y la resistencia del chavismo en Venezuela.
Hay crisis política cuando chocan por lo
menos dos fuerzas contrapuestas. Y nosotros, que estamos en la cancha, nos
preparamos para triunfar.
*Integrante de Espacio Popular
