Brasil
decidirá "entre civilización y
barbarie"
Carta de Lula a 6
días de las elecciones
Bajo el título "Solo el voto del
pueblo salvará a Brasil", el exmandatario respaldó a su heredero político,
Fernando Haddad, y exhortó a votar al candidato del Partido de los Trabajadores
para cambiar "el modelo impuesto por el golpe" que derrocó a su
sucesora, Dilma Rousseff.
CARTA
Brasil está muy cerca de decidir, una vez
más, por el voto soberano del pueblo, entre dos proyectos de país: lo que
promueve el desarrollo con inclusión social y aquel en que la visión de
desarrollo económico es siempre para hacer ricos ricos y ricos, los pobres más
pobres. El primer proyecto fue aprobado por la mayoría en las cuatro últimas
elecciones presidenciales. El segundo fue impuesto por un golpe parlamentario y
mediático travestido de impeachment.
Esta es la verdadera disputa en las
elecciones del 7 de octubre. Fue por esa razón que mi nombre creció en las
encuestas, pues el pueblo comprendió que el modelo impuesto por el golpe está
equivocado y necesita cambiar. Casaron mi candidatura, de forma arbitraria,
para impedir la libre expresión popular. Pero es también por la existencia de
dos proyectos en disputa que la candidatura de Fernando Haddad viene creciendo,
en la medida en que va siendo identificada con nuestras ideas.
![]() |
| Carta de Lula a la militancia del PT |
Con cierta perplejidad, pero sin gran
sorpresa, veo líderes políticos y analistas de la prensa decir que Brasil
estaría dividido entre dos polos ideológicos. Y que el país debería buscar una
opción "de centro", como si la opción por el PT fuera
"extremista". Además de falsa y, en ciertos casos, hipócrita, es una
lectura oportunista, que pretende confundir al elector y falsear lo que está
realmente en juego.
Desde la fundación, en 1980, el PT
polarizó, sí: contra el hambre, la miseria, la injusticia social, la
desigualdad, el atraso, el desempleo, el latifundio, el prejuicio, la discriminación,
la sumisión del país a las oligarquías, capital financiero y los intereses
extranjeros. Fue luchando en ese campo, al lado del pueblo, de la democracia y
de los intereses nacionales, que nos credenciamos a gobernar el país por el
voto; jamás por el golpe.
El pueblo brasileño no tiene ninguna duda
sobre de qué lado el PT siempre estuvo, sea en la oposición o sea en los años
en que gobernamos el país. La sociedad no tiene ninguna duda sobre el
compromiso del PT con la democracia. Nacimos luchando por ella, cuando la
dictadura imponía la tortura, el arrotamiento de los salarios y la persecución
a los trabajadores. Fuimos a las calles por las direcciones e hicimos la
Constituyente avanzar. Gobernamos con diálogo y participación social, en un ambiente
de paz.
La fuerza electoral del PT está asentada en
esa trayectoria de compromiso con el pueblo, la democracia y el Brasil; en las
transformaciones que realizamos para superar el hambre y la miseria, para
ofrecer oportunidades a quienes nunca las tuvieron, para probar que es posible
gobernar para todos y no sólo para una parcela de privilegiados, promoviendo el
mayor ascenso social de todos los tiempos, el mayor crecimiento económico en
décadas y la soberanía del país.
Fue el pueblo que nos trajo hasta aquí, a
pesar de todas las persecuciones, para que se pueda revertir el golpe y retomar
el camino de la esperanza en estas elecciones. Si se cerraron las puertas a mi
candidatura, abrimos otra con Fernando Haddad. Es el pueblo que pone en jaque
el proyecto ultraliberal, y eso no estaba en el cálculo de los golpistas.
Son ellos el otro polo en estas elecciones,
cualquiera que sea el nombre de su candidato, incluso el que no osan decir. Ya
han respondido por el nombre de Aécio Neves, ese mismo que hoy quieren ocultar.
Intentaron un animador de auditorio, un justiciero y un aventurero; les quedaba
un candidato sin votos. El nombre de ellos podría ser el de la serpiente
fascista, impactada en el nido del odio, la violencia y la mentira.
Fueron ellos quienes crearon esa amenaza a
la democracia ya la civilización. Asumen la responsabilidad por lo que han
quedado contra el pueblo, contra los trabajadores, la democracia y la soberanía
nacional. Pero no vengan a predicar una alternativa electoral al centro, como si
no fueran los responsables, en colusión con la Red Globo, por el despertar de
la barbarie. Escribo este artículo para el "Jornal do Brasil" porque
es un vehículo que viene practicando la democracia y la pluralidad.
Quien coquetea con la barbarie cultiva el
extremismo. Quien lucha contra ella nada tiene de extremista. Tiene compromiso
con el pueblo, con el país y con la civilización. En la disputa entre
civilización y barbarie, se debe elegir un lado. No se puede quedar encima del
muro.
En octubre tendremos la oportunidad de
rescatar la democracia otra vez, encerrando uno de los períodos más vergonzosos
de la historia y de los más sufridos para nuestra gente. Estoy seguro de que
estaremos juntos a todos los que lucharon por la conquista de la democracia a
duras penas y con gran sacrificio. Y estaremos juntos a las mujeres que no
aceptan la sumisión, a los negros, indígenas ya todos y todas que han sufrido a
lo largo de siglos la discriminación y el prejuicio.
Estaremos juntos, todos los que,
independientemente de diferencias políticas y trayectorias distintas, tienen
sensibilidad social y convicciones democráticas.
Será una batalla difícil, como pocas. Pero
estoy seguro de que la democracia será victoriosa. De mi parte, estaré donde
siempre estuve: al lado del pueblo, sin ilusiones ni vacilaciones. Con amor por
Brasil y compromiso con el pueblo, la paz, la democracia y la justicia social.
LUIZ
INACIO LULA DA SILVA
Ex
presidente de la República y presidente de honor del Partido de los
Trabajadores
CARTA
O Brasil está muito perto de decidir, mais
uma vez, pelo voto soberano do povo, entre dois projetos de país: o que promove
o desenvolvimento com inclusão social e aquele em que a visão de
desenvolvimento econômico é sempre para tornar os ricos mais ricos e os pobres
mais pobres. O primeiro projeto foi aprovado pela maioria nas quatro últimas
eleições presidenciais. O segundo foi imposto por um golpe parlamentar e
midiático travestido de impeachment.
Esta é a verdadeira disputa nas eleições de
7 de outubro. Foi por essa razão que meu nome cresceu nas pesquisas, pois o
povo compreendeu que o modelo imposto pelo golpe está errado e precisa mudar.
Cassaram minha candidatura, de forma arbitrária, para impedir a livre expressão
popular. Mas é também pela existência de dois projetos em disputa que a
candidatura de Fernando Haddad vem crescendo, na medida em que vai sendo
identificada com nossas ideias.
Com alguma perplexidade, mas sem grande
surpresa, vejo lideranças políticas e analistas da imprensa dizerem que o
Brasil estaria dividido entre dois polos ideológicos. E que o país deveria
buscar uma opção “de centro”, como se a opção pelo PT fosse “extremista”. Além
de falsa e, em certos casos, hipócrita, é uma leitura oportunista, que visa
confundir o eleitor e falsear o que está realmente em jogo.
Desde a fundação, em 1980, o PT polarizou,
sim: contra a fome, a miséria, a injustiça social, a desigualdade, o atraso, o
desemprego, o latifúndio, o preconceito, a discriminação, a submissão do país
às oligarquias, ao capital financeiro e aos interesses estrangeiros. Foi
lutando nesse campo, ao lado do povo, da democracia e dos interesses nacionais,
que nos credenciamos a governar o país pelo voto; jamais pelo golpe.
O povo brasileiro não tem nenhuma dúvida
sobre de que lado o PT sempre esteve, seja na oposição ou seja nos anos em que
governamos o país. A sociedade não tem nenhuma dúvida quanto ao compromisso do
PT com a democracia. Nascemos lutando por ela, quando a ditadura impunha a
tortura, o arrocho dos salários e a perseguição aos trabalhadores. Fomos às
ruas pelas diretas e fizemos a Constituinte avançar. Governamos com diálogo e
participação social, num ambiente de paz.
A força eleitoral do PT está lastreada
nessa trajetória de compromisso com o povo, a democracia e o Brasil; nas
transformações que realizamos para superar a fome e a miséria, para oferecer
oportunidades a quem nunca as teve, para provar que é possível governar para
todos e não apenas para uma parcela de privilegiados, promovendo a maior
ascensão social de todos os tempos, o maior crescimento econômico em décadas e
a soberania do país.
Foi o povo que nos trouxe até aqui, apesar
de todas as perseguições, para que se possa reverter o golpe e retomar o
caminho da esperança nestas eleições. Se fecharam as portas à minha
candidatura, abrimos outra com Fernando Haddad. É o povo que põe em xeque o
projeto ultraliberal, e isso não estava no cálculo dos golpistas.
São eles o outro polo nestas eleições,
qualquer que seja o nome de seu candidato, inclusive aquele que não ousam
dizer. Já atenderam pelo nome de Aécio Neves, esse mesmo que hoje querem
esconder. Tentaram um animador de auditório, um justiceiro e um aventureiro;
restou-lhes um candidato sem votos. O nome deles poderá vir a ser o da serpente
fascista, chocada no ninho do ódio, da violência e da mentira.
Foram eles que criaram essa ameaça à
democracia e à civilização. Assumam a responsabilidade pelo que fi zeram contra
o povo, contra os trabalhadores, a democracia e a soberania nacional. Mas não
venham pregar uma alternativa eleitoral “ao centro”, como se não fossem os
responsáveis, em conluio com a Rede Globo, pelo despertar da barbárie. Escrevo
este artigo para o “Jornal do Brasil” porque é um veículo que vem praticando a
democracia e a pluralidade.
Quem flerta com a barbárie cultiva o
extremismo. Quem luta contra ela nada tem de extremista. Tem compromisso com o
povo, com o país e com a civilização. Na disputa entre civilização e barbárie,
deve-se escolher um lado. Não dá pra ficar em cima do muro.
Em outubro teremos a oportunidade de
resgatar a democracia outra vez, encerrando um dos períodos mais vergonhosos da
história e dos mais sofridos para a nossa gente. Estou seguro de que estaremos
juntos a todos os que lutaram pela conquista da democracia a duras penas e com
grande sacrifício. E estaremos juntos às mulheres que não aceitam a submissão,
aos negros, indígenas e a todos e todas que sofreram ao longo de séculos a
discriminação e o preconceito.
Estaremos juntos, todos os que,
independentemente de diferenças políticas e trajetórias distintas, têm
sensibilidade social e convicções democráticas.
Será uma batalha difícil, como poucas. Mas
estou certo de que a democracia será vitoriosa. De minha parte, estarei onde
sempre estive: ao lado do povo, sem ilusões nem vacilações. Com amor pelo
Brasil e compromisso com o povo, a paz, a democracia e a justiça social.
LUIZ
INÁCIO LULA DA SILVA
Ex-presidente
da República e presidente de honra do Partido dos Trabalhadores
