Un doble escrache vivió ayer la ministra de Seguridad Patricia Bullrich al
finalizar su visita a Bariloche. Durante la conferencia de prensa tuvo que
hablar en medio de los carteles que decían “acá falta Télam”, alusivos al
despido de 357 trabajadores en la agencia oficial de noticias. Al rato, un
grupo de personas convocados por organizaciones sociales de la zona la escrachó
en el Escuadrón de Gendarmería 34 de esa ciudad, a catorce meses de la
desaparición de Santiago Maldonado y diez del asesinato del joven mapuche
Rafael Nahuel en Villa Mascardi.
LAS PRUEBAS DE
BULLRICH
Esta mañana Patricia Bullrich llegó a
Bariloche, por primera vez desde que el Grupo Albatros mató a Rafael Nahuel,
aunque ella lo niegue. Por primera vez desde que Santiago Maldonado desapareció
en medio de una represión ilegal de la Gendarmería, aunque ella lo niegue.
La ministra de Seguridad que lleva el mayor
promedio de personas asesinadas en democracia por parte de sus subordinados
aprovechó su visita a Bariloche para decirle a la familia de Rafael Nahuel que
su hijo se dedicaba a tirarle balazos a los prefectos y que por eso lo mataron.
“Sigo manteniendo que murió en un
enfrentamiento, porque tenemos una información distinta respecto a la del
expediente. Y más que enfrentamiento fue un tiroteo contra los prefectos. Tanto
es así que las pruebas han dado que tanto Nahuel -que lamentablemente murió-
como a los otros dos que bajaron ese día de Mascardi, las pruebas les dieron
positivas respecto a la presencia de pólvora en sus manos".
¿De dónde saca la ministra Bullrich que
Rafael tenía pólvora cuando el joven mapuche no tenía ningún arma y fue
asesinado por la espalda? ¿Está bien que “tenga información” distinta a la del
expediente? ¿De dónde sale esa información? ¿Y las declaraciones de la ministra
no son una presión a la Justicia?
Para detectar pólvora, el Centro Atómico de
Bariloche buscó con el microscopio plomo, vario y antimonio, los tres elementos
que en su conjunto comprueban que se hayan manipulado un arma de fuego. Y
encontraron los tres elementos en dos de las partículas de las cientos de muestras
tomadas a Fausto Jones Huala y Lautaro Alejandro González- "los dos que
bajaron", según Bullrich, las dos personas que fueron detenidas y
perseguidas y hasta están imputadas por el solo hecho de intentar salvarle la
vida a Rafael. Pero las muestras sobre ellos dos no tienen ninguna validez
porque el mismo día en que el Grupo Albatros de la Prefectura asesinó a Rafael,
a Fausto y Lautaro los detuvieron, precintaron, esposaron y los subieron al
móvil de la Policía de Seguridad Aeroportuaria PSA los mismos prefectos que
habían disparado a la comunidad de la Lof Lafken Winkul Mapu y allí ya los
pudieron haber manchado con la pólvora. En el caso de Rafael Nahuel, las
pruebas no dieron positivas, aunque Patricia Bullrich diga que sí.
Para el abogado Matías Schraer, "toda
la causa depende de si hubo o no enfrentamiento. La única manera de que se
salven los prefectos es que el juez (Gustavo Villanueva) compre la teoría del
enfrentamiento y eso es lo que está intentando el Ministerio de Seguridad desde
el comienzo".
Mientras tanto el prefecto Francisco Javier
Pintos sigue libre. Las pericias certificaron que la bala que mató a Rafael
Nahuel salió del fusil MT5 que utilizaba Pintos. Ahí las pruebas no dejan lugar
a dudas, las pruebas lo incriminan. Por eso la única forma de salvarse es que
la Justicia le haga caso a las pruebas de Bullrich, pruebas que no existen,
pruebas que hagan creer que los que asesinaron son las víctimas.
Revista
Cítrica – Página 12 - Adriana Meyer
Fotos:
Euge Neme y Rox Ana – Página 12








