A los 75 años murió Ramona “Cachita”
Arévalo, quien junto con Norma Castillo fueron en 2010 la primera pareja de
mujeres en contraer casamiento en la Argentina y en Latinoamérica a través de
un amparo judicial, antes de la sanción de Matrimonio Igualitario.
La militancia y la historia de ambas, al
igual que las de las y los demás integrantes de la comunidad homosexual, le
dieron impulso a la ley que ese mismo año fue sancionada en el Congreso y que
permitió la igualdad de derechos civiles para las parejas de personas del mismo
sexo.
A Norma Castillo y Ramona “Cachita” Arévalo
el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires las desalojó de la casa donde vivían y
donde crearon un centro cultural en el barrio de Parque Chas, El Socavón, donde
funcionaban talleres de cerámica, herrería, carpintería, literatura, guitarra y
canto. Alquilaban esa propiedad, pero su dueña murió sin dejar herederos y pasó
a ser propiedad de la Ciudad.
El gobierno porteño no quiso llegar a
ningún acuerdo. No le quiso prestar la casa ni aceptó ninguna otra solución. Cachita
estaba muy enferma, con una dolencia cardíaca. Norma, fue declarada
Personalidad Destacada de los Derechos Humanos de la Ciudad.
Por iniciativa de los diputados Aníbal
Ibarra y Edgardo Form, la Legislatura porteña entregó el diploma de “Personalidad destacada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el
ámbito de los Derechos Humanos” a Norma Castillo. “Norma Castillo y Ramona
"Cachita" Arévalo, su esposa, conocidas como militantes de los
derechos de la comunidad LGBT.
Norma se quedó con su pañuelo
mirando más allá
del vapor de la pava.
La mirada perdida en algún punto
de un camino muy largo
de amor que no termina.
El mate se quedará esperando
que Cachita lo cebe
y lo ponga en sus manos.
Sus labios susurraran su nombre
para que un viento bueno
lo lleve al infinito.
Cachita habitó en su castillo
media vida de acá
y lo que quede de eterno.
Nunca precisaron de dragones
ni príncipes azules
ni permisos de nadie.
Tejieron juntas una sola historia
de amor y de ladrillos
de paciencia y de arte.
Cavaron socavones muy profundos
pero no para esconderse
sino como trincheras.
Y un día de esos
que deberían ser siempre
sus manos se juntaron
frente a toda la gente.
Se besaron
y mostraron la libreta
que no necesitaban
pero nosotros si.
Norma sigue buscando el infinito
para ver en qué esquina
Cachita va a esperarla.
Y en el jardín de la casa que sembraron
flores de mil colores
bailan como banderas.
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12 | Portal de Parque Chas



